La función primordial de un idioma es la comunicación, lo que se logra a través de palabras tanto escritas como habladas. Estudiamos un idioma extranjero para comunicarnos con sus hablantes en tres áreas: la comunicación oral, la escritura y la lectura. Pero a muchos de los sistemas de aprendizaje de idiomas en la actualidad se les están olvidando las palabras, el núcleo esencial de la comunicación.

Las palabras han quedado arrinconadas por la exhuberancia de medios didácticos a disposición de los profesores. Ya no se habla de ellas, sólo de herramientas (pronto usaremos el vocablo inglés “tools”), juegos, gráficos, historias, vídeos, hasta construcciones de colores. No olvidemos el dicho chino “una imagen vale más que mil palabras”, con lo cual, contra toda lógica de aprendizaje lingüístico, se apuesta por las imágenes en vez de las palabras. Los estudiantes apenas leen, sólo miran, observan, adivinan, comparan imágenes en los textos, buscan apartamentos con todo tipo de imágenes de muebles, calles, ciudades, pasean por la ciudad observando los árboles, las calles, los coches, o se van de viaje a países exóticos en busca de más imágenes.

Y ¿dónde quedaron las palabras? 

Precisamente porque se perdieron, cada día se necesitan más medios didácticos complejos, de tal forma que la enseñanza de idiomas se está hipertrofiando y retroalimentándose. Es decir, su función no es enseñar para que el estudiante pueda abandonar dicha enseñanza lo antes posible, sino “mejorar” las herramientas creando unas nuevas. Y así hasta el infinito. Visitar una estantería de libros de aprendizaje de idiomas es caer en una vorágine de imágenes de donde no parece haber salida. ¿Será posible que se estén creando todas esas imágenes para no enseñar más que unas pocas palabras por libro? Porque esto sí sería una solución para la industria pedagógica, se necesitarían libros ad infinitum, porque nunca llegaríamos a aprender del todo. Y materiales, libros de ejercicios, CDs y vídeos, audios y juegos de ordenador y… 

Y ¿cuándo podremos leer algo en el otro idioma?Difícil nos lo ponen.

El estado del aprendizaje del chino es aún más patético por las características de la lengua. Hace algunos años, no se sabe aún si un chino o extranjero dijo que aprender chino era difícil… y todo el mundo se lo creyó. A continuación, no se sabe si la misma persona u otra diferente añadió que “aprender los sinogramas chinos” era poco menos que imposible… y todo el mundo se lo volvió a creer. Y entonces vino el genio de la lámpara de Aladino con la solución ideal: aprended el pinyin, que es la transcripción fonética del chino. Es decir, aprended un idioma por sus sonidos… Maravilloso. A partir de ahí las cosas comenzaron a declinar de forma alarmante. Las personas, animadas al principio por no tener que aprender los sinogramas, empezaron a hablar un poco en hino y les pareció asequible… hasta que se dieron cuenta de que podían hablar un poco pero no podían leer ni una palabra, es decir, eran analfabetas. Pero para entonces ya era muy tarde, ya habían perdido uno, dos, tres, o hasta más años intentando aprender un sistema fonético abstracto y no iban ahora a ponerse otros tantos años a aprender a leer. Entonces lo dejaron. El índice de abandono de los estudios de chino es alarmante. Si bien cada día hay más interés por aprender, lo cierto es que el abandono es casi totalpasados unos meses. Lógico, no se puede aprender una lengua por sus sonidos.

Por eso desarrollé el sistema Kĕyĭ, para recuperar las palabras, más aún en el chino donde las palabras no sólo tienen significado sino que, además, son bellas. Un texto chino es una belleza de composición y equilibrio y las palabras se suceden en perfectos cuadrados de armonía.

Los libros Kĕyĭ son los Libros del Vacío. El Libro del Tao dice que sólo lo vacío se puede llenar; por eso, los libros Keyi tienen páginas “vacías” para que se puedan llenar de sinogramas. Nada debe competir con ellos porque no sólo tienen significados en sí mismos sino que además, poseen una imagen. ¿Y porqué destruir una imagen con otra imagen? La belleza de la imagen del sinograma chino es tal que debe permanecer aislada. Sólo así se convertirá en un medio de comunicación y al mismo tiempo en un acercamiento a la esencia de la cultura china.

LOS LIBROS DEL VACÍO

Sólo se puede llenar

lo que está vacío.

Los sinogramas llenan

de belleza y significado

ese vacío.

Dra. Cristina Bertrand

www.keyi-institute.com